¿Los teléfonos móviles pueden provocar cáncer? Un análisis en profundidad de las investigaciones recientes

Con la rápida proliferación de los teléfonos celulares y la tecnología inalámbrica, aumentan las preocupaciones sobre los posibles riesgos para la salud asociados con la radiación de los campos electromagnéticos (CEM), en particular en lo que respecta al cáncer. A medida que el uso de los teléfonos celulares se vuelve omnipresente, los científicos están intensificando sus investigaciones para determinar si esta tecnología representa una amenaza significativa para la salud.

Radiación de los teléfonos móviles y cáncer: una preocupación creciente

En la última década, cada vez hay más pruebas que sugieren un posible vínculo entre el uso frecuente del teléfono móvil y el desarrollo de tumores en el cerebro y el sistema nervioso. Cabe destacar que un estudio de 2018 informó que la incidencia del glioblastoma, un tumor cerebral agresivo, se ha más que duplicado en el Reino Unido entre 1995 y 2015.

Tasas de cáncer: una tendencia en aumento

A pesar de los avances de la medicina moderna, las tasas de cáncer siguen aumentando, especialmente en los países desarrollados. El cáncer es ahora la segunda causa de muerte en las naciones industrializadas, superada sólo por las enfermedades cardíacas. Una investigación de la Universidad de Manchester proporciona un contexto histórico, indicando que el cáncer era poco común en la antigüedad. Al analizar cientos de restos momificados del antiguo Egipto, los investigadores identificaron sólo un caso de cáncer, lo que sugiere que el estilo de vida moderno y los factores ambientales contribuyen significativamente a la prevalencia del cáncer en la actualidad.

Aunque algunos atribuyen el aumento de las tasas de cáncer a una mayor esperanza de vida, que ofrece más oportunidades para que se produzcan errores celulares que den lugar a tumores, esta explicación no explica el aumento de la incidencia de cáncer entre niños y adolescentes. Según el Instituto Nacional del Cáncer, las tasas de cáncer en niños menores de 19 años han aumentado un 27% desde 1975, siendo los tumores cerebrales y del sistema nervioso el segundo tipo más común. Esto sugiere que los factores ambientales, incluida la radiación de los campos electromagnéticos, podrían desempeñar un papel crucial.

Hallazgos significativos de estudios con animales

En 2018, el Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) publicó los resultados de un estudio de una década de duración en el que participaron aproximadamente 3000 ratas y ratones expuestos a distintos niveles de radiación de teléfonos celulares. El estudio desafió la creencia de que la radiación no ionizante de los teléfonos celulares no podía causar cáncer. Los animales estuvieron expuestos a frecuencias 2G y 3G durante 9 horas diarias en intervalos de 10 minutos, y los niveles de exposición más bajos coincidieron con los niveles más altos permitidos para la exposición humana.

El estudio del NTP reveló una mayor incidencia de schwannoma maligno (un tumor raro en las células nerviosas) en ratas macho, en correlación con mayores niveles de exposición. Tanto las ratas macho como las hembras mostraron daño en el tejido cardíaco y tumores en varios órganos, incluidos el cerebro y el hígado. Las ratas recién nacidas y sus madres expuestas a altos niveles de radiación durante el embarazo tenían un peso corporal menor.

Un estudio paralelo del Instituto Ramazzini, en el que participaron 2.448 ratas, descubrió que las ratas macho expuestas a los niveles más altos de radiación de radiofrecuencia tenían una probabilidad significativamente mayor de desarrollar schwannomas cardíacos. Aunque los hallazgos del NTP no establecen un vínculo causal directo entre la radiación de radiofrecuencia y el cáncer, la fuerte asociación y las pruebas claras llevaron a los expertos a reconocer una posible actividad cancerígena.

Implicaciones para la salud humana

El estudio de ratas del NTP coincide con estudios epidemiológicos que indican que los usuarios habituales de teléfonos móviles tienen más probabilidades de desarrollar tumores cerebrales poco frecuentes. Investigadores suecos examinaron datos de dos estudios de casos y controles en los que participaron adultos de entre 20 y 80 años, en los que se evaluaron los hábitos de uso del teléfono móvil y el desarrollo de tumores. Los hallazgos indicaron que el uso prolongado e intenso del teléfono móvil aumentaba el riesgo de desarrollar tumores cerebrales malignos, especialmente en aquellos que empezaron a utilizarlo antes de los 20 años. Esto puede deberse a que los cráneos de los niños son más delgados y que los cerebros en desarrollo son más susceptibles a las neurotoxinas.

Un estudio de 2014 que exploró el vínculo entre los schwannomas vestibulares y el uso de teléfonos celulares descubrió que los tumores eran significativamente más grandes en los usuarios habituales de teléfonos celulares. La energía térmica transferida a los tejidos cercanos a los tumores existentes durante el uso prolongado del teléfono puede acelerar el crecimiento del tumor.

Conclusión: Es necesario seguir investigando

Cada vez hay más pruebas que sugieren que la radiación electromagnética de radiofrecuencia de los teléfonos móviles puede estimular el crecimiento de tumores existentes y aumentar potencialmente el riesgo de cáncer. La investigación en curso es esencial para comprender plenamente los efectos a largo plazo de la radiación de los teléfonos móviles en la salud y para desarrollar directrices para un uso más seguro de la tecnología.

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