El Día Mundial del Sueño es un evento global que ha creado conciencia sobre la importancia del sueño desde su inicio en 2008. Este día, que se celebra anualmente el viernes anterior al equinoccio de primavera, enfatiza la necesidad de una buena higiene del sueño, especialmente a medida que se acercan los días más largos y soleados en el hemisferio norte.

Estudios recientes destacan una tendencia preocupante: 2 de cada 3 estadounidenses no duermen lo suficiente. Antes de la pandemia de COVID-19, más de 50 millones de estadounidenses sufrían trastornos del sueño, una cifra que no ha hecho más que aumentar desde entonces. Esta deficiencia generalizada del sueño puede provocar problemas de salud física y mental, por lo que es más importante que nunca abordar este problema.
El papel vital del sueño en nuestras vidas
El sueño no es solo un período de descanso; es un momento crítico para que el cuerpo se repare, se rejuvenezca y se prepare para el día siguiente. Durante el sueño, el cuerpo experimenta procesos esenciales, como la renovación del sistema inmunológico, los ajustes cardiovasculares y respiratorios y la actividad cerebral que mejora la memoria, la concentración y la eliminación de toxinas. Las investigaciones incluso sugieren que el sueño puede ayudar a eliminar las toxinas vinculadas a la neurodegeneración, lo que lo convierte en un factor clave para la salud cerebral.
Además, el microbioma intestinal (una comunidad de bacterias en el sistema digestivo) también desempeña un papel en el sueño. Estas bacterias producen mensajeros químicos que pueden influir en la calidad del sueño, lo que pone de relieve la compleja conexión entre la salud intestinal y un sueño reparador.
Desde la infancia hasta la edad adulta, un sueño de calidad es fundamental para un desarrollo y envejecimiento saludables. En los adolescentes, el sueño favorece los cambios hormonales drásticos durante la pubertad, mientras que en los adultos mantiene la salud y el bienestar general. Pero en nuestro mundo impulsado por la tecnología, a muchas personas les cuesta conseguir el sueño reparador que necesitan.
Campos electromagnéticos: un culpable oculto que afecta la calidad del sueño
Un factor importante que puede alterar el sueño es la exposición a los campos electromagnéticos (CEM), que emiten los dispositivos electrónicos, como los teléfonos móviles, las tabletas y los ordenadores portátiles. Cada vez hay más investigaciones que demuestran que los CEM pueden afectar negativamente al sueño al interrumpir la producción de melatonina, una hormona fundamental para regular los ciclos de sueño y vigilia.
Las radiaciones de frecuencia extremadamente baja (ELF) y de radiofrecuencia (RF) son los principales tipos de campos electromagnéticos que nos preocupan. Las ELF son emitidas por todos los dispositivos electrónicos, mientras que las RF son producidas por dispositivos con antenas y capacidades inalámbricas. Si mantiene su teléfono en su mesa de noche por la noche, estos campos electromagnéticos podrían estar comprometiendo la calidad de su sueño.
Un estudio de la Biblioteca Nacional de Medicina descubrió que la exposición a los campos electromagnéticos puede alterar la producción de melatonina de la glándula pineal. Dado que la glándula pineal interpreta los campos electromagnéticos como luz, esta exposición puede provocar una disminución significativa de los niveles de melatonina, lo que da lugar a un sueño deficiente.
Otras formas en que la tecnología altera el sueño
Además de los campos electromagnéticos, la tecnología también interfiere en nuestros ritmos circadianos naturales (el reloj interno del cuerpo que regula el sueño y la vigilia). La luz azul que emiten las pantallas es especialmente dañina, ya que suprime la producción de melatonina y altera el ciclo sueño-vigilia. La exposición prolongada a la luz azul, especialmente antes de acostarse, puede provocar insomnio y otros trastornos del sueño.
Además, el estilo de vida moderno suele desdibujar los límites entre el trabajo y la relajación, lo que dificulta relajarse por la noche. El aumento del tiempo frente a las pantallas que conlleva el trabajo remoto y la disponibilidad constante de tecnología agravan aún más los problemas de sueño.
Consejos para dormir mejor en un mundo saturado de tecnología
-
Limite el tiempo frente a pantallas antes de acostarse : intente evitar las pantallas al menos 30 minutos antes de acostarse. Si es inevitable, utilice el modo "Night Shift" o anteojos que bloqueen la luz azul para minimizar la exposición.
-
Cambie su teléfono al modo avión : esto reduce la radiación de RF y evita las perturbaciones de las notificaciones mientras duerme.
-
Cree un santuario de sueño sin tecnología : retire los dispositivos de su dormitorio para eliminar las fuentes de luz azul y radiación EMF.
-
Practique técnicas de relajación : realice actividades relajantes, como la meditación, antes de acostarse para ayudar a su mente a relajarse.
-
Optimice su entorno de sueño : mantenga su habitación fresca y oscura, idealmente entre 15 y 19 °C (60 y 70 °F). Use un antifaz si es necesario.
-
Elija la almohada adecuada : seleccione una almohada que apoye la alineación de su cabeza y cuello según su posición preferida para dormir.
-
Siga un horario de sueño constante : acuéstese y levántese a la misma hora todos los días para reforzar su ritmo circadiano.
-
Incluya alimentos ricos en omega-3 : los ácidos grasos omega-3 se han relacionado con una mejor calidad del sueño, así que considere agregarlos a su dieta.
-
Apoye su salud intestinal : incorpore probióticos y prebióticos a su rutina para mejorar la eficiencia del sueño al nutrir un microbioma intestinal saludable.
Si comprende y aborda el impacto de la tecnología en el sueño, podrá tomar medidas significativas para mejorar la calidad de su sueño. En Safe Accessories, nos comprometemos a ayudarlo a lograr un sueño reparador al brindarle soluciones que lo protejan contra la exposición a los campos electromagnéticos y promuevan una mejor higiene del sueño.